Willa Mały Dworek es una casa de huéspedes situada en una zona tranquila de Zakopane, que ofrece seis habitaciones con decoración clásica, conexión Wi-Fi gratuita y vistas a la montaña. La propiedad se encuentra a solo 700 metros del Teatro Witkacy y a 1,2 km de la calle Krupówki, el paseo principal del pueblo.
Los huéspedes pueden explorar atracciones cercanas como el telesilla Harenda y la montaña Gubałówka, ambos aproximadamente a 2 km. Los alrededores tranquilos brindan oportunidades para practicar ciclismo, senderismo, equitación y pesca.
Cada habitación cuenta con una cama y un baño privado equipado con ducha, secador de pelo, zapatillas y artículos de aseo gratuitos como jabón corporal, champú y acondicionador. Entre las comodidades hay televisores de pantalla plana con canales por cable, hervidor eléctrico o facilidades para preparar té o café. Las cocinas americanas están completamente equipadas con utensilios de cocina, frigoríficos y placas eléctricas o microondas según el tipo de habitación. Otras comodidades incluyen calefacción, suelos de madera o baldosas, zonas de estar, almohadas plumón o sintéticas así como planchas.
Willa Mały Dworek ofrece acceso a una cocina compartida y un jardín con zona de barbacoa además áreas exteriores para comer en balcones o terrazas amueblados para relajarse disfrutando las vistas a la montaña. Los servicios incluyen opciones privadas para el check-in/check-out junto con aparcamiento gratuito en las instalaciones. Para seguridad cuenta con detectores de humo y extintores distribuidos por toda la propiedad.
Reserva tu estancia con nosotros fácilmente gracias a nuestra plataforma clara y sin complicaciones en sleephotelszakopane.com.
Habitaciones: 6Consulta las opiniones de otros huéspedes sobre Willa Mały Dworek
¡Todas las opiniones en un solo lugar!
La villa estaba impecablemente limpia y se correspondía exactamente con las fotos. Los desayunos eran variados, muy bien presentados y preparados con ingredientes frescos, destacando especialmente los crepes con requesón. La ubicación permitía llegar caminando sin dificultad al centro del pueblo y a la estación principal de autobuses. Los anfitriones fueron acogedores y mantuvieron buena comunicación a pesar de las barreras idiomáticas. Las habitaciones resultaban acogedoras, decoradas con gusto, algunas contaban con balcón ideal para tomar el té por la tarde. El alojamiento era fácil de encontrar y se encontraba en una zona tranquila rodeada de otras casas.























